Gari Bravo

Entrevista en el Diario de Noticias de Gipuzkoa de Oskar Ortiz de Guinea a Garikoitz Bravo tras su gran Volta Portugal.
"Necesitaba un resultado así"


Gari Bravo regresa "fortalecido" y más maduro tras su éxito en la Volta a Portugal. El grave accidente de dos familiares cuando regresaban de Portugal empaña el "mayor éxito" del lazkaotarra hasta hoy


El ciclista del Caja Rural Gari Bravo posando en la plaza de Lazkao. (Ainara García)

Lazkao. Gari Bravo (Lazkao, 1989) es todo temperamento. Jovial y bromista por naturaleza, su enorme sensibilidad le puede borrar la sonrisa de un plumazo. Y con semblante serio se presenta a la cita de ayer al mediodía en Lazkao. "Anoche supe que mis tíos Alfonso (Mintegi) y Mari Carmen (Oiarbide) sufrieron un accidente de coche antes de Vitoria cuando volvían de verme en la Volta a Portugal. Se encontraron una rueda de un camión en la carretera, y al esquivarla, volcaron. Al osaba, que es mi padrino, le están operando ahora (en el Hospital Santiago de Gasteiz). Está en la UCI. La izeba no tiene nada". "Su tío sigue a Gari a casi todas las carreras desde que era un crío: a Portugal, a Madrid, a donde sea", se incorpora a la conversación Rufino Murguía, masajista de Euskaltel-Euskadi que se acerca a darle la enhorabuena. Gari no deja de recibir zorionak de sus paisanos, como Juan Luis Juárez, exciclista profesional y quien, como delegado de la Federación Guipuzcoana -al igual que el también lazkaotarra Patxi Lasa-, podría escribir un libro sobre Gari: con sus innumerables victorias desde niño, sus galopadas en solitario y, también, sus llamativos desfallecimientos.

"Gari tiene unas cualidades buenísimas. Puede ser muy buen ciclista. Pero es joven. Necesita serenarse, escuchar, coger confianza y hacerse como corredor. El ciclismo no espera a nadie, pero está en su mano y lo tiene todo para salir ciclista". Eugenio Goikoetxea, su director desde 2009 cuando aún era amateur, pronunció estas palabras a principios de temporada, y Bravo se está serenando, escucha, progresa y de Portugal ha vuelto con una "gran confianza" tras anotarse la clasificación de mejor joven y acabar decimoquinto en la general. "Me he demostrado muchas cosas: sobre todo, mayor madurez y capacidad de recuperación", algo vital en el ciclismo.

No es mal botín, teniendo en cuenta que viajó a Portugal "con miedo y sin objetivos. Oleg Chuzhda y José Herrada, que en 2010 ganaron etapa allí, habían comentado que la carrera es muy dura, que los portugueses la preparan a tope y se va muy rápido". Por lo que ha conocido, "no exageraban". Además, "hasta ahora nunca había disputado una vuelta de once días, y no sabía cómo respondería. En las vueltas siempre había ido bien los dos primeros días, pero luego igual un día perdía 20 minutos y al siguiente volvía a hacerlo mejor, pero en la Volta me sentí bien y recuperaba mejor que nunca".

Su espaldarazo llegó el tercer día de carrera, en la segunda etapa de la ronda lusa: "Acababa en una subida, Santo Tirso. Me descolgué cuando en el pelotón quedaban 60 ciclistas, pero fui de menos a más y acabé undécimo". Ese día se enfundó ya la camisola laranja, pero fue su compañero Fabricio Ferrari quien subió al podio a recogerla. "Pensé que el líder era Bruno Silva y tras la meta fui directo al autobús, que estaba abajo".

El luso, al que aventajó en 1:07, fue "un rival muy complicado. En el equipo lo conocían del año pasado, de la Volta a Portugal do Futuro, en la que ganó mi compañero Alexander Ryabkin -el luso acabó sexto, ganó la etapa reina y la montaña-. En la crono, le cogí a falta de 4-5 kilómetros, se me pegó a rueda, algo que está prohibido y al final me atacó y recuperó diez segundos. En la montaña iba muy fuerte, pero el equipo me ayudó muchísimo".

Llegó a meta "llorando" Solo un día vio peligrar su maillot. En la octava etapa, la reina, con final en Torre. "Era al día siguiente de la crono, y me levanté cansado, sin apetito para desayunar el arroz. En carrera iba sin fuerza", expone. Tras tres puertos, la meta estaba en la cima de "un alto de 28 kilómetros, y Silva se me fue desde abajo. Llegó a sacarme 1:05, pero el equipo me sacó del apuro. David de la Cruz tiró de mí durante diez kilómetros, luego fui solo y, a falta de ocho, Fabrizio Ferrari -que ganó la montaña- me esperó pie a tierra, literal, para ayudarme. Al final, Silva solo me sacó 20 segundos, pero fue el día que más he sufrido encima de la bicicleta. Eran más de 180 kilómetros con 40 grados de media. Lo pasé tan mal, que en meta lloré".

Sin embargo, ha sonreído a diario. Como un niño, a sus solo 22 años. "Deportivamente, la experiencia ha sido buenísima. En Portugal, la Volta es el máximo acontecimiento, y la afición se vuelca. En alguna llegada hay hasta diez filas de gente viendo. Todo en la Volta te hace sentir importante: el público, la prensa, las ceremonias protocolarias... Nada más acabar, me venían unos seguratas para llevarme por una zona vallada al podio y a una carpa para cambiarnos y las entrevistas. Salvando las distancias, parecía el Tour".

Además de sus tíos, que siguieron la Volta desde el primer día, sus aitas, Clemente y Mª Jose, "vinieron el fin de semana. Un día me visitaron unos conocidos de Lazkao, y en la crono, otros. Estaban de vacaciones y leyeron en la prensa que iba líder, y fueron a animarme. Eso se agradece".

La ilusión se desprende en su torrente de palabras. "En otras carreras he trabajado para los compañeros hasta donde he podido, pero esta vez se desvivieron por mí. Se agrupaban alrededor mío para que no gastara ni un gramo de fuerza extra. Daba gusto ir en el pelotón sin que me diera el viento", bromea.

Es consciente de que "si no cojo el maillot, seguramente mi carrera habría sido distinta. Pero me vine arriba. Sé que si tengo algún contratiempo, moralmente soy frágil. Es algo que debo mejorar. El año no está siendo especialmente bueno pero veo detalles de mi progresión". Sin embargo, "necesitaba un resultado así para convencerme. Este maillot es un paso más, aunque tampoco he ganado nada, como Mikel Landa, Ion Aberasturi o Juanjo Lobato, que son de mi generación y ya han ganado. Ion Izagirre ha hecho cositas... Mis compañeros De la Cruz, Higinio Fernández o yo estamos también ahí".

Antes de cerrar 2011, tiene la opción de disputar el Tour del Porvenir. "El martes me llamó José Luis de Santos. Me dijo que si me veo con chispa, tengo muchas opciones de ir. Me encantaría".

Ahora, su preocupación es sus tíos, en especial Alfonso. "Este maillot es para ellos y para sus hijos, Beñat y Amagoia. Con la ilusión que tienen en mí, superarán esta dura etapa".